Organizaciones ayudan a menores separados de padres por política migratoria de EE.UU.

«Separar a un niño de sus padres no es una lección para nadie, no hay ganadores en esto. Los únicos perdedores son los niños», dijo un voluntario.

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El Consejo Americano de Inmigración advirtió que tras una deportación, los menores enfrentan consecuencias emocionales, educativas y económicas severas. Foto: EFE.


5 de diciembre de 2025 Hora: 21:42

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El Guatemalan-Maya Center en Estados Unidos está facilitando el reencuentro de al menos 58 niños de Florida, de entre tres y 15 años, con sus familias en Guatemala y otros países de Latinoamérica tras la deportación de sus padres o tutores. Esta semana, siete menores viajaron desde el Aeropuerto Internacional de Miami hacia Guatemala, según informó un medio local.

Tres de ellos son ciudadanos estadounidenses y cuatro crecieron en Lake Worth Beach, en el condado de Palm Beach, a unos 100 kilómetros al norte de Miami, donde opera la organización y reside una importante comunidad guatemalteca. Diego Serrato, voluntario del centro, afirmó al diario: «Separar a un niño de sus padres no es una lección para nadie, no hay ganadores en esto. Los únicos perdedores son los niños”.

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La organización también ha gestionado poderes notariales para otros 200 menores cuyos padres temen ser detenidos, asegurando que puedan recibir cuidado mientras se resuelven sus casos migratorios. Lake Worth Beach, a 11 kilómetros de la residencia del presidente Donald Trump, ha registrado un aumento en las detenciones migratorias.

Un informe del Consejo Americano de Inmigración (AIC, por sus siglas en inglés) revela que en 2018 unos 4.4 millones de ciudadanos estadounidenses menores de 18 años vivían con al menos un padre indocumentado, y 6.1 millones compartían hogar con algún familiar en situación migratoria irregular. Estas cifras amplían el grupo de menores expuestos a las consecuencias de la política migratoria bajo la Administración Trump.

Tras una deportación, los menores enfrentan consecuencias emocionales, educativas y económicas severas. El AIC advierte sobre el riesgo de «estrés tóxico», ansiedad, problemas de salud mental, dificultades escolares y pérdida de estabilidad familiar. Además, estudios indican que la deportación de un sostén económico puede provocar reducciones del 40 al 90% en los ingresos familiares en los meses posteriores, lo que agrava la inseguridad material y psicológica.

En este contexto, las iglesias hispanas en EE.UU. también han sentido el efecto de la persecución contra migrantes. Según un estudio nacional publicado esta semana por Lifeway Research en colaboración con Exponential y Church Planting Leadership Fellowship, el 35% reportó una disminución en la asistencia presencial debido al temor de inmigrantes indocumentados a ser detenidos y deportados.

La encuesta, realizada entre casi 300 líderes de iglesias hispanas, indica que la mitad ha tenido que responder al «miedo y dolor» en sus congregaciones por cambios en políticas gubernamentales. Además, el 34% vio reducidas sus ofrendas cuando fieles indocumentados perdieron sus empleos.

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A pesar de esto, las iglesias siguen siendo espacios de apoyo comunitario. A diferencia de 2024, cuando apenas se abordaba el tema migratorio y el 58% carecía de servicios para inmigrantes, hoy un número creciente de hispanos acude a nuevas congregaciones en busca de esperanza.

El 90% de sus asistentes son hispanos, la mayoría inmigrantes de primera generación, y el 91% de sus pastores son latinos, tres de cada cuatro nacidos fuera de EE.UU., que priorizan la formación, los estudios bíblicos y los proyectos comunitarios como puentes con poblaciones vulnerables.

Autor: teleSUR- eql - DE

Fuente: Agencias